jueves, 22 de abril de 2010

Casualidades.

Mi hermano, le habia dejado el libro a Javier, él a penas lo había empezado, le acompañé a alguna visita de trabajo, yo mientras esperaría en el coche. Ahí estaba, en la guantera. Para no aburrirme, empecé a leerlo, había visto la pelicula y me costaba imaginar, pero empezaba a gustarme.

Tome el Autobus desde la Sierra a Madrid, como casi todas las tardes, para mi trabajo como profesora de pintura. En Villalba se subió una chica, me vió el libro en la mano y me dijo: "La Casa de los Espíritus", un libro precioso_. Entendí muy bien su reacción, segun pasaban las hojas.
El camino era largo hasta llegar a Moncloa, luego el Metro y otro tramo que se hacía más largo, sobre todo por lo monótono.

Por la mitad y sumergida totalmente en la lectura, ya habia olvidado la pelicula, y le había puesto cara a los personajes, ya no eran actores.

Final del libro. Tendría que pasar el dia en Madrid, dar una clase en mi estudio de pintura por la mañana, algo temprano, despues, me dió tiempo para hacer muchas cosas hasta las 5, que entraba a trabajar otra vez. Pinté, pinté con las pinturas de mi madre, como me gustaba hacerlo, desde niña, terminé una pequeña y preciosa marina. Y leí, leí en casa de mis padres, ellos pasaban unos dias fuera, yo estaba sola, sentada en el salón, centrada en el final de aquella historia, e indignada por lo que había pasado y por lo que estaba pasando, en particular con uno de los protagonistas, durante el golpe de Estado en Chile, no podía evitar la tristeza y el enfado, desgraciadamente, no había mucha ficción ahí, más bien no narraba del todo la crueldad de los hechos.

Ya no estaba siguiendo aquella noticia, habia pasado tiempo desde que el Juez Valtasar Garzón levantara el caso, terminé el libro, lo cerré y lo dejé lentamente en la mesilla a la derecha, pues, estaba sentada donde habitualmente, se sienta mi padre, puse la televisión, las noticias, en ese mismo momento, estaban llevando a Pinochet a La Camara de los Lores, en Londres, el que fue todo un General dictador.
Casualidades, yo no tenía nada de esto planeado, sentí, dentro de la indignación, algo de alivio, quería que se hiciera justicia, y que el mundo supiera que nadie es inmune a ella, en la que creo, a la vez, algo de admiración y orgullo por esa persona, era un Juez Español, yo pensaba que la mayoría estaba de acuerdo con él, y en realidad lo estaba.
Pero hoy, pone el dedo en la llaga de su propio País, y esa llaga duele, parece no estar curada y no se puede rozar, o quería decir razonar? Creo que todo crimen se tiene que aclarar, todo cadaver se debe de buscar, tapar las cosas, nos hace ver atrasados ante los ojos del mundo, y a nadie que no sea culpable le tiene que molestar, sea de la ideología que sea.

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